Cada uno entra con su cuenta, monta su lista y ve solo lo suyo. Tú ves lo que colocó, lo que vendió y, sobre todo, cuánta de esa gente cruzó la puerta de verdad. Con nombre y hora.
Los nombres llegaron por privado, la lista se imprimió a las once y en la puerta se fue tachando a boli. Cuando toca pagar no hay manera de saber quién lleva razón, así que acabas cediendo por no discutir un martes por la mañana.
Le das de alta y entra por su lado, con su usuario. Dentro tiene las fiestas que le has asignado y nada más: no navega por tu panel ni se cruza con el trabajo de los demás.
Son dos números distintos y solo uno sirve para pagar. Lo que apuntó en la lista es una intención; lo que cuenta es el QR que se escaneó en la puerta.
Tú decides cuánto puede mover cada uno, y el sistema lo hace cumplir solo. Sin acordarte, sin contar a mano y sin la llamada de «déjame meter dos más».
El RRPP lo apunta con su nombre y su teléfono, y ahí se acaba su trabajo. La entrada sale sola hacia el móvil del invitado, que a lo mejor no ha hablado con tu sala en su vida.
Si compartes una noche con alguien, tiene su propio acceso, distinto del de los RRPP. Entra, ve cómo va y se queda tranquilo, sin pasearse por el resto del negocio.
Lo que colocó cada uno
y lo que de verdad cruzó la puerta
Creas su cuenta, le asignas las fiestas y le pones su límite de invitados y su cupo de reservados.
Apunta a su gente desde su móvil y cada invitado recibe su QR. Tú no tienes que reenviar nada ni cuadrar ninguna lista.
Se escanea cada entrada y el número se hace solo. El día que liquidas, los dos miráis la misma pantalla.
Sí. Cada uno tiene su usuario y su contraseña, y al entrar ve solo lo suyo: las fiestas que le has asignado, su lista de invitados y los reservados que puede vender. No comparten acceso ni te mandan nombres por privado.
Ve sus fiestas, sus invitados y sus reservados, con sus propios números. No ve el plano de la sala, ni qué mesa concreta se le asigna a cada uno, ni las reservas del resto del equipo, ni la caja del negocio. Trabaja con lo que necesita y nada más.
Porque se cuenta en la puerta, no en la lista. Cada QR escaneado deja registrado quién entró y a qué hora, y ese es el número que ves por RRPP: por un lado lo que colocó, por otro lo que cruzó la puerta. Puedes desglosarlo por fiesta o por periodo.
Sí, de dos maneras. Un límite de invitados por fiesta para sus listas, y un cupo por reservado para lo que puede vender. El cupo que pones en una fiesta cuenta lo de esa fiesta; el cupo general cuenta lo del día, así que un jueves con dos fiestas no le duplica el margen sin que tú lo sepas.
No, y normalmente ni siquiera ha hablado nunca con tu sala. En cuanto el RRPP lo apunta, le llega su entrada con QR por WhatsApp, con el nombre de quien lo invita y los datos de la fiesta.
Tiene su propio acceso, aparte del de los RRPP, y solo ve los números del negocio. Ni reservas, ni entradas, ni clientes, ni configuración. El perfil de quien pone dinero en una noche y quiere saber cómo va.
Los RRPP van dentro del módulo Entradas, con 100 invitados de lista al mes incluidos. Puedes ver el módulo entero en funcionalidades, y cómo funciona todo lo demás de una sala en discotecas y eventos.
Da de alta a tu equipo, ponle sus cupos y deja que la puerta lleve la cuenta. Tú solo tienes que leerla.
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